Ay por qué lo envenenaron

Ay por qué lo envenenaron
pregunta desconsolada
por qué a su tierna mirada
de su luz la despojaron
por qué en mi interior dejaron
una eterna mancha oscura
por qué si esa criatura
solo amor en su alma encierra
para el resto de la tierra
un perro muerto es basura

Una niña llora desconsolada cuando encuentra el cuerpo de su perrita envenenada

Silvio Rodríguez. Discurso Fúnebre. Memorias 1987