Décimas por Fin del Mundo

El vivir cada segundo,
tan solo eso necesito,
no me importa el meteorito
ni que se acabe este mundo,
que el vivir sea fecundo,
que sea lleno de goce,
ya se viene el acabose,
que fatalidad cruenta,
nos vamos cual cenicienta,
doce del doce del doce.

Ya no escucho su zumbido,
ya no veo sus colores,
ya no veo plantar flores,
ya las abejas se han ido;
pierde todo colorido
en una ciudad que calla,
es en un panal que estalla
el final de nuestros días,
se cumplen las profecías
de la amiga abeja maya.

Ha llegado el veintiuno
como dijeron los mayas,
creo que eran puras challas
por que cambios no hay ninguno;
mas creo que es oportuno
contar que es lo que pasó,
el augurio se cumplió,
este mundo se ha acabado
y otro igual ha comenzado
por eso no se notó.